El Egódromo

Caminar por una de las calles relevantes y más visitadas del centro de la urbe, donde el paso de automóviles está prohibido, no es la gran cosa. Sin embargo, todo cambia cuando alguien se sienta en alguno de los concurridos restaurantes que tienen mesas en el exterior, y se deleita viendo a los transeúntes a la par de disfrutar de todo lo imaginable en un día con mucha hambre.

Enfrente pasan todo tipo de personas, desde el joven ingenuo, la mujer religiosa en extremo, el político todólogo, la experta en seducir, los amantes de la moral falsa… en fin: Todo un conjunto de personalidades y personajes de nuestra vida cotidiana.

Algunos de quienes observan quedan maravillados con lo que ven, mientras otros se mantienen casi siempre tranquilos frente a quienes pasan. Algunos de los peatones son fáciles de describir entre líneas, mientras otros no tanto; pero todos muestran su rostro verdadero en “El egódromo”, pese a querer, muchos de ellos, pasar desapercibidos.

Jesucristo:  “Algunos buscan el crecimiento espiritual a través de El Hombre-Dios”. Pensó el comensal al ver pasar a alguien alto, delgado y de cabello lacio; hasta cuatro dedos debajo de los hombros. De todos ellos sólo unos pocos han proclamado ser Dios mismo hecho hombre; pero actualmente sólo uno tiene, tal vez, a más de una tercera parte de las personas siguiéndolo en el mundo. Sin duda es casi el ser humano más conocido en la historia de la humanidad (de no ser por su padre). Al verlo uno se pregunta por qué a veces aparece glorioso y otras nos deja creer que es alguien diferente a como lo dicta la lógica de su naturaleza. Quienes saben dicen que esto último es un disfraz del demonio, por lo tanto Jesucristo siempre es benigno. Es el más misericordioso, pero cuando nos distanciamos se puede creer que es de lo más sarcástico. Todo esto es muy serio y es para darnos cuenta de que sólo se le puede percibir correctamente cuando se realizan cosas nobles. El comensal, hombre moreno obscuro y con una vida bastante experimenta, ya ha pasado por todas las etapas y se arriesga comentar: <<Con ese uno debe estar absolutamente firme o se va>>. <<O, ¿me quedo?>> ­Escuchó el comensal decir a una voz sin poder distinguir de quien provenía. Mientras tanto la silueta del hombre de más de dos mil años, se perdió en la multitud, sin importarle que muchos hagan mal uso de su nombre. La pregunta es: ¿Cómo pueden atreverse a ello si creó el universo, se hizo hombre y es nuestro redentor?

Soy el que soy: Aparece de muchas formas, pero una de sus favoritas es con su barba blanca y cabello cano; aunque a veces, al dar algunos pasos, se le ve como un espíritu informe con el brillo del Sol. Se esparce a veces alrededor y parece ser también algunos de los cuerpos que van en la calle. En otras ocasiones se le observa como toda la creación. Tal vez el concepto de Dios es erróneo y no es sólo quien creó el universo sino el cosmos mismo. Es lo de menos, siempre tratan de hacerse pasar por él y las personas buenas que lo acompañan. Tratan de imitarlo en todos los sentidos y hasta hacer creer que hay un Dios Abuelo, un Dios Padre, un Jesucristo o deidades de otros lados que también son él, que muchas veces son de cartón, o inventadas por entidades obscuras. El comensal se le queda viendo a lo que parece ser la imagen de ese ser: <<No me parece que sea malo, pero el que está a su lado y  comienza a parecerse a él sí>>. Tal vez Dios está más allá de religiones y representantes suyos. Hay que lidiar con él en persona y no existe otro camino que la fe o creer simplemente en que es un amigo, una fuerza omnipotente, omnipresente y silenciosa, que muchos quisieran no fuera perceptible, pero lo es, y eso… no es secreto.

El Diablo: Es un personaje histórico. Se pasea con un sin fin de disfraces siendo difícil de identificar cuando es hombre o mujer, o a que sexo pertenece en realidad.  Suele crear realidades con su capacidad de generar ilusiones y hasta puede generar la falsa imagen de un oasis en el desierto. Quienes dicen que lo han visto, afirman que tiene un cuerpo musculoso, dos cuernos grandes y gruesos y una contrastante piel roja. Incluso hay quienes declaran que en realidad son hombres y mujeres lagarto. De cualquier manera, gusta jalar ilusos a su maya de engaño, haciéndolos creer todo menos la verdad, distrayéndolos con sirenas o sirenos, sin que se den cuenta de la mentira, muchas veces cayendo en un pozo obscuro del cual es difícil salir. Sin embargo, hay quienes despiertan de la ilusión y corrigen el rumbo. Inclusive, en la meta de coseguir compañera de vida hace creer que las mujeres nobles siempre son perseguidas por él en persona, cuando en realidad son libres. No es necesario enfrentarse a nadie para conocer a alguna mujer decente y simpática, sólo basta creer en Dios. El todo poderoso quien coordina y genera el espacio y el tiempo en el universo. Por cierto, dicen que los demonios miden aproximadamente 10 centímetros; mientras los lagartos hasta más de dos metros, si es que estos últimos existen. El destino de los seres nobles y respetuosos de este planeta sólo rendirá frutos cuando más personas hagan buenas obras. Una de ellas –urgente– es la aventura personal por la mejora planetaria.

El Profeta Cuerdo: Pasó por ahí, tras estar un buen rato sentado con su toga, color caqui claro, a un lado de la ladera. Se le acercaban los curiosos e inquirientes. Ellos lo veían a él para inspirarse y recordar que la vida era ascética. Frente a los pensamientos de los demás se mantenía sereno, atendiendo con parsimonia. Las leyes de la vida debían de ser respetadas. El comensal trató de imaginar lo que pensaba sin lograrlo: <<Si es un profeta real respetará lo verdadero>>. El hombre delgado sabía que la verdad requiere de la confianza de conocer el origen y el absoluto, aquel que no puede ser doblegado. El costo… arriesgar la vida al hablar, con la seguridad de no correr peligro. Sabía bastante bien que se podía terminar divagando en la búsqueda, algo nada halagüeño. La energía cósmica estaba ahí, rebosante. Sólo no había que flaquear.

El Papa: Líder religioso quien gusta de vestir de blanco con adornos dorados. Vive en el país más pequeño del mundo. Actualmente es un hombre quien parece sencillo y sumamente humano; aunque en el puesto ha habido de todo. Su elección consta de humo negro y humo blanco, algo tan claro como la luz, ni el aire. Muchas personas pertenecen a esta creencia por estar convencidos de las existencia de Jesús, el hijo de Dios. El comensal se le queda viendo al pasar y comprende que sólo es un humano: <<Ojalá acabe bien. Este hombre es raro, hace cosas bastante sensatas, pero se le ve tenso>>. El Papa pretende ayudar a comprender a los seres humanos a comprender a Dios. Funge como el guía que encamina a los extraviados: Como un pastor a su rebaño. Pese a que en su vida en privado, en muchas ocasiones, tal vez –algunos pensarán– tenga dudas, es una persona muy luchona. Es curioso, a la par de estarse escribiendo esto se escucha un gran trueno en el cielo. Éste fragor se escucha desde quien esto escribe hasta el pequeño país en el centro occidental de Italia.

El Kim: Chaparrito, con un trapo envolviéndole la parte superior de la cabeza y de cabello largo esparcido por todos lados, como si estuviera despeinado después de darse un toque eléctrico, busca, como muchos otros adolescentes, un camino a seguir en un mundo lleno de rutas poco claras. En su andar trata de comprender su entorno y lo sucedido en él. Es un chico curioso. Sin temor se lanza en toda dirección que ve para aprender y salir de dudas; pero con la iniciativa astuta de un joven curioso. Ha caminado por los callejones andrajosos de la megalópolis y conocido a las personas sin moral, más penosas de estos lugares. A los hombres de falsa luz: Como sacerdotes de creencias grises que buscan o consideran estar en lo brillante. Ha andado con creyentes de lo rojo y, también, con aquellos que encuentran el camino verdadero. El comensal ve al chico de casi 18 años y recuerda a los jóvenes cuando son todo amor y vida. El Kim camina y se pierde. Sin embargo ese joven hindú con raíces europeas ha aprendido y va camino a la luz.

Érase una Vez: Él es un alma nueva, pero todos le achacan que es vieja y debe volver a ser quien era hace más de dos siglos. Camina y pasa frente a la mesa del comensal expectante. Aquel hombre no tiene nada que ver con dicha invención, más, sin embargo uno se pregunta porqué a partir de Napoleón y la Revolución Industrial comenzaron a ocurrir una serie de cambios sin paralelo en el planeta. ¿Por qué esos cambios han desencadenado en la amenazante realidad que hoy nos absorbe? Si no fue por la ausencia de ese hombre, entonces ¿de quién? De seguro si le preguntaran a él diría: <<Pues es la acción de todos en 22 décadas>>. El comensal realmente ni lo ve, se le hace un hombre sin nada de llamativo en particular, es como cualquiera. El pobre varón mira su reloj y acelera el paso, tiene que ir rápido a su cita. Es su tercer encuentro con la misma mujer quién, por cierto, ya es su pareja. Apresurado se aleja. Ni quien lo vea.

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